jueves, junio 29, 2017

El Siervo de Dios



Respeto al decir su nombre
y al sus manos invocar.
Admiración por el hombre
y por su vida ejemplar,
su vocación de servicio
en pro de la humanidad,
signada por sacrificio,
amor, gran generosidad.

Íntegro, casto, virtuoso,
sin pecados ni recelo,
ser de luz maravilloso;
un enviado del cielo.

Hoy llamado El Venerable
por la fe de un pueblo amable
que clama su Santidad,
hondamente conmovido
por el don de su bondad
y milagros recibidos,
al ser por Él bendecido
ante una calamidad.

Escogió la Medicina
como honrosa profesión
a la que entregó su vida
desde su buen corazón,
con constancia desmedida
e infinita abnegación,
sapiencia y acción de amor.

De los pobres el Doctor,
es llamado por la gente
con profunda devoción,
rogándole con vehemencia
que su energía divina,
cual mágica curación,
atenúe cualquier dolor
y colme de salud plena
que se derrame en torrente
gracias a su intervención.

Ante su magnificencia,
con este tributo humilde,
a lo que ignora la ciencia
se desea marcar la tilde!





(Como especial ofrenda, con infinita gratitud) 
Abril, 2017 - Derechos Reservados - 
Leyla Martin - AP

domingo, febrero 05, 2017

Ausencia


*Ausencia Eterna*

Es una ausencia
que imperecederamente
se lleva en la conciencia.

La falta de una Madre
Es como un frío invierno…

Una carencia
que inexorablemente
mantiene su vigencia.  

La falta de una Madre
Es un dolor eterno…



Siempre estarás presente...


*Siempre en nuestros corazones*   

Al cumplirse el centenario de tu nacimiento
a viva voz se eleva una plegaria,
sin poder soslayar que embargue el sentimiento
que inflige tu partida en la memoria diaria.   

Cientos de caminos, miles de senderos,
atrás quedaron bajo los pies cansados
de huir a tempestades, de admirar luceros,
en acres y en dichosos días andados.

Huellas del tiempo la frágil piel surcaron;
signos de alegría y de tristeza,
de desencantos y de sueños que acabaron,
de la precariedad  y de la riqueza.  

Empañado el verde de tus bellos ojos,
guardaron del recuerdo los destellos
del secreto clamor de tus antojos, 
haciéndolos lucir aún más bellos.

El argento de los años, 
dadivoso te obsequió una corona,
honrando con ella los peldaños
que anduviste en la vida; a veces agria, otras dulzona.

Aún palpita la eufonía ausente,
en cada tarde y en cada madrugada,
de la grata resonancia de tus pasos que cual hada,
se siente incluso más presente.

Y tal como se enuncia en el mármol de tu tumba,
eternamente, no importa la estación o las razones,
sea que el sol fulgura o que el  trueno retumba, 
siempre, estarás presente en nuestros corazones.